San Sebastián: Día 5

Cinco películas no son tantas aunque a algunos que no están acostumbrados a este trajín festivalero, podría pasarle factura. El certamen llega a su ecuador sin una clara favorita por parte de la crítica, el año pasado a estas alturas todos coincidían en que la Concha sería para Ozon o para la Blancanieves de Berger, la primera fue la más que justa Concha de Oro, quizás la más lógica de los últimos años y nuestro cuento Disney en blanco y negro se alzó con el Premio del Jurado y un premio a la mejor actriz que aunque todos daban a Maribel Verdú fue a parar a Macarena García y encima ex aequo, con una película tan olvidable de Laurent Cantent que ya no recuerdo ni el título. Foxfire creo que era. Pues bien, 2013, horizonte a la vista y las candidatas a la Concha con más posibilidades siguen siendo Caníbal de Manuel Martín Cuenca o incluso Enemy de Denis Villenueve. Aún y todo hoy hemos visto tres películas también en sección oficial que pueden decantar el festival ante territorios que no se imaginaban.

No title

Con esto me refiero sobre todo a la comedia. Un festival de cine de la categría de San Sebastián raramente apuesta en su premio más importante por una comedia por mucho que su estilo sea crítico e incluso satírico. El año pasado un comedido Costa Gavras presentaba Le capital y sus críticas traspasaban público y crítica, pero su mensaje no llegaba del todo. Faltaba gancho. En esta 61 edición es otro maestro, Bertrand Tavernier, quien con pulso firme y buenas maneras sorprende con la fantástica: Quai D’orsay. El agudo guión que escriben Christophe Blain, Abel Lanzac basado en el cómic homónimo que los dos escribieron, puede convertirse en su mejor baluarte en el palmarés que será anunciado el sábado. O eso o una interpretación divertida, añorada, inquietante, la de un Thierry Lhermitte en la piel de Alexandre Taillard de Vorms, una caricatura inspirada en el político Villepin y que en la película de Tavernier es el ministro de asuntos exteriores francés.

Tavernier pasea su longevidad por Donosti y también su laisez faire, él si da en el clavo de la política de circo que se realiza en la actualidad; de los discursos absurdos y muchas veces cómicos que dan muchos de los políticos y de la gravedad de una situación que nadie cambia. Aquí no importan ni las izquierdas ni las derechas sino que casi todos los políticos son unos ineptos. Y es una auténtica pesadilla porque son los únicos que realmente podrían cambiar las cosas. Tavernier queda lejos de Hoy empieza todo, incluso de su premio Fipresci en San Sebastián por Capitán Conan. Pero aunque a Canibal no creo que le hiciera demasiada gracia, el humor, la mala baba y el estado del mundo, podrían hacer a este cineasta francés alzar la Concha de oro para Francia por segundo año consecutivo.

No queríamos perdernos sobre todo dos películas de horizontes latinos: Una es Heli de Amat Escalante que veremos mañana y otra era De menor de Caru Alves de Souza. Ella presentó esta última junto a su productora y contó como esta historia desgarradora le ha tocado muy de cerca. Sus primos estuvieron en esas pieles. Ella es una abogada que defiende a menores conflictivos en Brasil; él, su hermano pequeño. Su relación es perfecta, emotiva, sincera… Una pistola y una banda se cruzan en su camino. El chaval deberá contar la verdad, su verdad. De menores habla Caru, que muy pronto estará en nuestro blog con una jugosa entrevista que preparamos para  Cineysefeliz. Pero sobre todo habla de corrupción policial, de cómo un país como Brasil olvida o ningunea a esos chavales conflictivos, que de no ser por una buena educación y unos buenos medios, no podrán ser el futuro de su país.

De menor duele, como lo hace la historia que cuidadosamente da a conocer su realizadora. Duele como se resquebraja esa unión perfecta y necesaria entre dos seres jóvenes que sólo se tienen el uno al otro. Caru explora también el concepto de familia y cómo podemos hacerle frente tras la adversidad. Buena película más si se trata del debut en el largo de esta escritora, cortometrajista y documentalista brasileña.

Casi por incercia, sin pensarlo apenas, nuestros pies dieron a parar en otra sala oscura ante una película desconocida cuyo atractivo principal era la joven Nuria Gago (que se ganó un trocito de nuestro corazón en Héctor de Gracia Querejeta). Se trata de una ópera prima española cuyo título es Family Tour, presentada en la sección Zabaltegui. Dirigida por Liliana Torres y con guión suyo tmabién explora su propia vuelta a casa, las visitas a sus familiares después de un largo tiempo ausente; sus límites y frustraciones dan lugar a sus añoranzas y sus miedos. Pero la película está vacía, se ven las intenciones, se pueden vislumbrar ligeramente digo, pero no se sienten. La cinta no tiene alma, está enfundada en un manto de ficción que la hace poco creíble. Si tuviera un tono documental podría ser interesante, así sólo esperábamos a que se terminara. Y es una pena.

Y por fin dos películas de la sección oficial que se nos habían escapado, estos dos últimos días. Acudimos casi sin esperanzas porque ya no había entradas para ambas, pero el destino quiso que el quedarnos sin comer y el caminar por medio San Sebastián para llegar a uno y otro cine (los de los extremos) permitieran que pudiéramos disfrutar de ambos visionados.

Pelo Malo era la película sorpresa de esta edición, la más desconocida, la más pequeña, la más esperada. Mariana Rondón de Venezuela dirige aquí su tercer largometraje sensible y tierno, una historia mínima como las que tanto nos gustan en Cineysefeliz, las de Carlos Sorín. Se hablaba de Pelo Malo como un Tomboy venezolano y posiblemente no llegue. Pero tampoco se lo plantéa. La propuesta de Mariana Rondón está muy depurada,  recordemos que su directora es artística plástica.

Es difícil y triste mendigar el amor, pero lo es aún más cuando lo que se mendiga es el amor de una madre. Si para que tu madre te quiera no te puedes alisar el pelo, no te puedes poner falda corta, no te puedes hacer un piercing, y si de verdad tú la quieres a ella, no lo harías. Eso es triste. Junior tiene 9 años y sólo quiere alisarse el pelo para salir guapo en la foto de su Escuela. Para parecer un cantante de moda. Pero su madre odia esa idea, cada vez le “preocupa”más que su hijo sea amanerado y se ríe de sus gestos, de sus añoros, de sus gustos.

Junior tiene tan sólo 9 años pero está madurando de golpe. Quiere a su madre y haría todo lo que fuera por ella pero lo que más querría es que ella le quisiera tal y como es. Cuando decimos desde Cineysefeliz que desde Latinoamerica es desde donde llega el cine más veraz, nos referimos a esto. Personajes vivos, que terminan la película y la imaginación hace que construyas en tu cabeza cómo seguirán sus vidas. Todo permanece en nuestro interior. Junior no acaba en Pelo Malo, seguirá teniendo cosas en su vida por las que luchar contra viento y marea, aunque eso le haga dejar de ser un niño cada día. Aunque eso pervierta su inocencia y le conduzca a la desesperación, la intolerancia y la incomprensión del mundo adulto. Grande Pelo Malo, posiblemente no sea mejor película que Caníbal pero emocionalmente conecto mejor con ella, asi que desde hoy sería mi candidata a la Concha de Oro. Tavernier podría dar también la sorpresa, pero me inclino más porque sólo se lleve mejor guión.

Y por último, el frío cineasta austriaco Gotz Spielmann, discìpulo del maestro Haneke, presentaba en sección oficial la película Oktober November.Tras estar nominado al Oscar por Revanche, Spielmann presenta aquí una suerte de Alumbramiento de Eduardo Chapero Jackson, en torno a la reunión familiar de dos hermanas aparentemente ajenas la una de la otra, con mundos eso sí completamente opuestos. Mientras la una se quedó a vivir y a trabajar con su padre y ha formado una familia, la otra se fue a conocer mundo y se convirtió en una importante actriz. Las dos se reunen en torno al patriarca que está esperando en una lucha encarnizada, la muerte, en su cama. Agoniza ante sus ojos y ante sus desgracias. Las dos hermanas sacan a la luz viejos fantasmas pero todo queda muy lejos de Gritos y Susurros. Todo es tedioso y sobre todo se espera un final que sorprenda, que emocione y que al menos de sentido a todo el conjunto. pero nunca llega. El final agoniza también lacónicamente. Podríamos destacar de la cinta el nivel interpretativo de las dos hermanas, aunque queda muy lejos aún de la que posiblemente sea la mejor interpretación de la sección oficial hasta el momento: Antonio de la Torre en Caníbal.

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