Inauguración de Argencine 2013

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Inauguración de Argencine 2013
Fotografía de Jesús López-Alarcón

Una muestra es eso, un lugar en el que mostrar a propios y extraños algo que se quiera compartir. 2013 es el año en el que Argencine volvía a la capital española. Cada dos años desde el 2005, es decir los años impares; se montaba en Madrid una muestra del cine llegado de la Argentina, como les gusta llamarla.

En 2005 pudimos descubrir en su programación, algunas joyas como el Iluminados por el fuego de Tristán Bauer o esa cinta tan interesante que es Whisky Romeo Zulú.

En 2007. Crónica de una fuga o El aura de Fabián Bielinsky (ya fallecido). En el año 2009 pudimos conocer entre otras Mundo alas (dentro de la primera muestra de documentales de Argencine) o El viento se llevó lo que. En 2011, quizás la más completa e interesante programación de Argencine hasta la fecha nos hizo conocer, grandes hitos del cine de autor argentino: La mirada invisible, Cerro Bayo, Rompecabezas o Por tu culpa.

Y rápidamente embarcamos en esta nueva aventura. 2013 se nos presenta inabarcable, preciso y cambiante. Se nos presenta divertido, veraz, corto y apetecible. Cuatro puntales tiene esta nueva muestra, mucho más atractiva que en ediciones anteriores porque nos traen cuatro segmentos imprescindibles de cualquier cinematografía. En una primera parte, tenemos las ficciones, las obras de ficción más relevantes del momento en Argentina, que se presentan la mayoría por primera vez en España; después las obras documentales; más tarde una selección de cortos que en su título ya apuntan maneras: De lo breve, lo mejor y, por último, una selección de dos o tres largometrajes animados, que se encuentran entre lo más granado del último año.

La mayoría de las películas repiten emisión e incluso se pueden recuperar una semana después de la finalización de Argencine en Casa de América.

Lo mejor: los precios. 3 euros por sesión o 10 euros el abono de 5 sesiones, y también: la ubicación. El cine Palafox, uno de los cines más espectaculares y con alma de la capital.

Carmen Maura y Ana Fernández
Fotografía de Jesús López-Alarcón

Como cada edición, Argencine otorga un Premio a una figura del mundo del cine que siendo española haya sido importante para la cinematografía argentina. Este año, el premio ha recaído en la actriz Carmen Maura, que hace una semana recogía en Donosti el Premio Donostia a toda su carrera.

Maura estuvo plena en el escenario del cine Palafox, divertida, auténtica y reivindicativa. Tuvo alguna mención al cineasta Alejandro Agresti del que se presentará en esta muestra su película El sueño de Valentín. Y cuando digo mención no fue precisamente positiva; con la jocosidad que la caracteriza, Maura recordó la bordería del cineasta. Y se acordó cómo no, en una gala muy reivindicativa del mal paso por el que transita el cine español. Hizo mención de manera muy acertada a que los argentinos habían conseguido que su público quisiese a su cine. Y que aunque en España estábamos luchando por conseguirlo, nos estaba costando mucho más. Decía que les envidiaba por ello. Y aunque Argentina no es Francia, yo también les envidio.

La noche finalizó con la proyección de la película de inauguración: Corazón de León de  Marcos Carnevale. Siendo el responsable de una película tan sentida como consentida como Elsa y Fred, la cosa no pintaba del todo mal. Habría sonrisas y lágrimas, a veces pretendidas, pero necesarias. Pero el metraje empezó vacío e insulso. Corazón de León va creciendo conforme los minutos se dejan llevar. Se crece en unas estupendas interpretaciones de sus dos actores protagonistas: Guillermo Francella y Julieta Díaz y lo hace a través de unos diálogos la mayoría de las veces jocosos e inteligentes. No se le puede pedir más de lo que una comedia romántica puede dar, pero tiene el espíritu de un Intocable y, por tanto, contentará a todos. Tiene alma y habla mucho de la hipocresía y del no aceptarnos tal como somos. Habla de la huida y de la imposibilidad de amar parapetados en nuestras convenciones sociales…

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