Huelva premia a Workers pero nos deja muchos otros largos

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Para un año en el que el cine latinoamericano, está de enhorabuena, lanzarse al descubrimiento de un  festival de tanto prestigio como el de Huelva; significa seguir avanzando en el reconocimiento iberoamericano. Jose Luis García Pérez hizo de maestro de ceremonias en la gala de clausura de esta 39 edición y entra casi en la cuarta década en los mismos días que se celebran otros festivales tan importantes como Gijón o Mar de Plata.

La cita comenzó el 16 de noviembre con la proyección de la película Corazón de León que tuvimos la oportunidad de ver también en la inauguración del Argencine en Madrid.

Por coincidencias entre festivales no pudimos asistir a todas las proyecciones pero vimos la mayoría de la sección oficial a concurso:

La ganadora fue la mexicana Workers del director Jose Luis Valle que también obtuvo el premio al mejor guión. Susana Salazar, una de las actricesde esta cinta, no cabía en su asombro, al escuchar cómo esta película conseguía el Colón de Oro. Rafael y Lidia llevan toda la vida trabajando pero les pisotean sus derechos y no están dispuestos a consentirlo. Rafael luchará contra la compañía y Lidia luchará contra una perrita llamada Princesa a la que tratan como su propio nombre indica. Princesa es la valedora de toda la herencia que ha dejado su dueña. Luchan en silencio, ante la injusticia, ante la hipocresía, la fatalidad y el analfabetismo. Es inquietante esta cinta mexicana y nos enorgullece que se haya alzado con el galardón porque es cine casi silente, mínimo, doloroso y necesario. El cine de Los olvidados, de los excluidos, que precisamente comparte nacionalidad con esta triunfante película. Su título también alude al trabajo que todos compartimos: Vivir o sobrevivir y hacernos la vida lo más llevadera posible, por mucho que nos pisoteen.

Quizás la mejor película realmente del certamen fuera La distancia más larga de la joven venezolana pero afincada en Valencia Claudia Pinto. Ella dirige su ópera prima con un tempo y una emoción inaudita. Es sin duda la cinta más sincera del festival, la menos plana. Por algo ha conseguido el Premio del público, como también lo hizo en Montreal. Es una película de actores puesto que la distancia más larga es un viaje emocional hacia sus miedos y sus añoranzas más internas. Un viaje catártico y necesario para afrontar sus luchas y sus miedos; para continuar o para poner fin. Para amar, para conocer y respetar, en definitiva, para vivir. Las interpretaciones sobre todo del asombroso niño protagonista  y de Carmen Elías se clavan en nuestras retinas, por veraces, por dolorosas, por vitales, por emocionantes y puras. Dentro de unos días podrás leer en este blog la entrevista con las creadoras de esta película, incluida Carmen Elías.

Las analfabetas es una ópera prima muy pequeña dirigida por Moisés Sepúlveda engrandecida con una interpretación sublime de Paulina García (Gloria). Ximena se ha inventado todo lo que no sabía leer. Jacqueline sólo conoce lo que lee. Pero enseñará a Ximena a leer y también aprenderá mucho de ella. Son analfabetas casi de sí mismas y del mundo que las rodea. Es intensa la cinta y deliciosamente melancólica.

Alicia Scherson dirige posiblemente la película más personal de la sección oficial: El futuro, y lo hace realizando una adaptación de una obra de Roberto Bolaño, merecedora del premio a la mejor directora; pero no tanto del premio a la mejor actriz, para la medida y correcta, eso sí, Manuela Martelli. Recuerda a la cinta brasieña De menor, vista en San Sebastián. Esta es una coproducción entre Chile, España, Alemania e Italia, que habla de dos adolescentes solitarios y vírgenes, huérfanos recientemente, que comienzan a transitar por el submundo de la ciudad para solventar su dolor y su vacío. Y para convertirse en héroes de alguna forma, o al menos relacionarse con ellos.

Esclavo de Dios se atreve con un trhiller. Lo hace a la manera de una de las series americanas más aplaudidas en nuestros días: Homeland. Si hace 20 años, su padre ganó en Huelva con la película Sicarios, ahora es su hijo, Joel Novoa, quien presenta un thriller poco experimentado en la cinematografía iberoamericana. Venezuela habla de terrorismo islámico como si llevara toda la vida haciéndolo. Decía un periodista que lo mejor de Esclavo de Dios era que no pudieras ni imaginar que su nacionalidad fuera venezolana. Y es que ver una cinta sudamericana que podría ser un gran capítulo de Homeland, nos hace creer que cualquier historia es posible en cualquier parte del mundo. Sólo necesitamos la necesidad (valga la redundancia) de contar y los medios para poder hacerlo.

Cinco de mayo: La batalla es posiblemente la mayor superproducción mexicana de la historia. Pero se queda en la pantomima histórica, en un teatro de marionetas entre cañonazos y luchas de poder. Lo mejor, su diseño de producción y lo peor, su largo e inexplicable metraje, sólo dos horas sí, pero debe ser que se hacen soporíferas. Mucho me temo que el cine iberoamericano, siempre que se pone a hacer algo histórico la acabo pifiando en algún aspecto.

Vino para robar es una película argentina, una comedia que se ha alzado con el Premio Especial del Jurado y lamento comunicarles que el galardón le queda bien grande a la cinta. Ladrones condenados a entenderse y a trabajar juntos pero porque su vida depende de ello.

Planta madre: Gianfranco Quattrini dirige este drama a caballo entre Perú y Argentina; sobre una ex estrella del rock que no es capaz de reconstruir su vida desde que vió morir a su hermano. La película gana en los recuerdos y pierde en el intento de realizar un Lost in translation exagerado y ridículo.

Pecado fatal llega de Portugal, dirigido por Luis Diogo (natural de Guinea Bissau). Es otro viaje de búsquedas y de reconstrucciones de pasados perdidos pero no olvidados.

En El mudo, Daniel y Diego Vega hablan sobre un joven que se empieza a obsesionar con la idea de que quieren eliminarlo. Esta es su segunda película y es una coproducción entre Perú, México y Francia.

Brazilian Western es un drama brasileño dirigido por René Sampaio y basado en la canción Faroeste caboclo de Renato Russo.

Por último, Roberto Flores dirige la película Cazando luciérnagas que se alzó con dos importantes galardones, mejor actor para Marion Moreno y el único premio por unanimidad de la sección oficial, mejor fotografía, la realizada por Eduardo Ramírez.

 

 

 

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