LAS MEJORES PELÍCULAS (ESTRENADAS) DEL 2013. TOP 8: AMOUR

amour

Amor cuando todo se apaga.

Amor cuando las necesidades fisiológicas ya no dependen de uno mismo.

Amor cuando todo lo que conocías se va apagando, menguando; cuando todo lo que te enamoró, ya no existe.

Acomodarte en amar casi la perfección y encontrarte de repente con la ausencia de quien querías;  no física sino una ausencia mucho más brutal: de sus gestos, de sus miradas, de sus palabras, de sus abrazos y de sus besos.

Amar de verdad, no sólo es compartir, es pensar que los cuerpos y las mentes se van debilitando y que, a veces, pueden ser irreconocibles.

Una vez más el maestro Haneke en nuestro Top , segunda Palma de oro consecutiva en su filmografía, con una película tan tierna como dura; tan romántica como brutal.

No podemos hablar de esta impresionante película sin recordar unas actuaciones que se salen de lo normal, que atraviesan la pantalla, que te duelen, que se convierten en tus mayores. Él sobrevive a ella pero, sin embargo, ella,Enmanuelle Riva, parece haber nacido para interpretar este personaje, está soberbia, en esa composición y en ese demostrarnos que amar de verdad es muy distinto a lo que solemos ver, a lo que nos cuentan o a lo que estamos condenados a vivir. Amar es dolor y amor al mismo tiempo.

Precisamente este año, se ha estrenado un documental sobre la figura del cineasta, sobre su método de trabajo y sobre sus obsesiones: Michael H. Esto dijimos en Cineysefeliz:

Haneke desgarra  y aquí comprobamos los vericuetos de sus producciones. La pasión que pone ante sus dramáticas historias, ante sus recreaciones con los actores. Michael Haneke es un genio capacitado para hablarnos de nuestros miedos más internos; de la deshumanidad incipiente y de la violencia implícita en todo ser viviente. Nos recuerda que somos vulnerables en nuestro consumo, que esperamos disfrutar desde el sufrimiento y la desolación y eso nos hace seres deplorables. El cine de este maestro desde sus inicios realiza una radiografía de la psique humana pasando por el morbo y la crueldad. Cuanto más cruentos más veraces. Me encantaría ver esta película, descubrir su figura y comenzar a ver en orden cronológico todo su cine. Sus películas se “disfrutan” siempre, pero la primera impersión es realmente apasionante y espeluznante al mismo tiempo. Funny games, Caché, La pianista o La cinta blanca. Todas y cada una de ellas forman parte de nuestro imaginario y del mejor cine de las últimas décadas. El cine de Michael Haneke es obsceno y como se dice en la cinta esto es porque transgrede lo permitido, Bergmaniano: porque el dolor y el placer surgen cuando se mira en el fondo del alma humana y porque la cámara se deja llevar por los movimientos del rostro.

Haneke busca con su cine eliminar todo lo redudante, lo superfluo. La reducción- según él- es la herramienta más importante de la obra artística. Lo más inquietante del cine de Haneke es que en su búsqueda constante, llega a la conclusión de que el auténtico consuelo de este mundo sólo se alcanza cuando se llegan a tocar los miedos más profundos. Él tiene mucho miedo, miedo a sufrir y por ello es un cineasta definitivo en su radicalidad. Es posible encontrar dignidad en el dolor a través del amor y de la compasión. El amor, sin embargo, es mucho más  complejo, porque no se nos concede a todos. Haneke sentencia: Las imágenes bellas pertenecen a los museos. La vida real no es así. Hay que mostrar la crudeza intrínseca en el ser humano.

Y así lo sigue haciendo, así nos sigue sorprendiendo y emocinando, acojonando y asombrando con cada paso que da. Porque sin duda podemos decir que Haneke es de los pocos genios vivos en este oficio.

 

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